lunes, 23 de octubre de 2017

Un Sainte Marthe llamado Prometeo, cuarta parte

Por Manu Iglesias 

 Hoy se acababa el derribo y las máquinas han cortado los primeros paneles de contrachapado marino. A finales de esta semana está previsto que lleguen al barco. Desde el frío almacén de la fábrica pasarán a formar parte de la piel que nos acogerá los próximos años. Los acabados que ahora estamos aplicando, serán los que acaricien nuestras manos mientras navegamos y vivimos en el barco. También nos evocarán el sitio en donde fueron elaborados, rodeados del verde rutilante del campo gallego. Sus formas, sus medidas ya hacen referencia a la función que van a desempeñar: puerta, paneles de cierre, estanterías, suelo. 
 Esta semana también nos entregan la nueva electrónica que conjuntamente con los que va a montar Martín y lo que había en el barco, compondrá el equipamiento de navegación y seguridad. 
 Hemos encontrado una solución para la nueva mesa de la bañera - antes había una que parecía de jardín - el problema era que el portón enorme que da acceso al enorme espacio que hay debajo de la bañera obligaba a mover la mesa. Con unos tinteros y un encaje en la bitácora podemos hacer algo funcional, seguro y coherente con el diseño del barco . Pronto nos pondremos con ella - También soñamos con el día en el que la estrenemos en una calita griega. 
 También se ha decidido el espacio y la distribución del baño, la ubicación de un nuevo grupo de baterías y las pantallas solares. 
 Es probable que en la próxima entrega se puedan ver los nuevos paneles de contrachapado ya presentados, quizás algunas superficies ya pintadas en el mismo tono que los paneles y todo empiece a encajar como en un puzzle en donde conforme se van agotando las piezas, las que quedan encajan más rápido porque quedan menos piezas y menos huecos para ellas. 
 Faltarán muchos detalles, pero será una etapa mucho más divertida, menos dura para Enrique y así quizás pueda empezar a enseñar las primeras fotos a mi Almiranta. Por ahora prefiero ocultárselas. Seguramente la preocuparía. Me suele ocurrir cuando empiezo un proyecto. Yo le describo como va a quedar y ella ve todo el esfuerzo que todavía falta. Por ahora prefiero que sueñe conmigo todos los días por la mañana mientras desayunamos y tomamos energía para afrontar otro día de trabajo.

Por Enrique Pertegás


Ya se nota todo el peso que se le ha quitado al barco, prácticamente se ha desmontado estribor y mas a mas se ha almacenado todo en babor, lo que le da esta escora que no va a ayudar en nada para tener un nivel decente, normalmente cuando se construye a flote no se tiene, hay que trabajar a “sentimiento” al menos con parte del barco construido se pueden tomar referencias, dando por bueno el nivel que en su día tomo su constructor. 


 Seguimos con los despropósitos, hasta la mas simple moldura esta pegada, la suerte del anterior armador es que no tuvo que desmontar nada para cambiar, por ejemplo la cocina, no digo ya un deposito de agua, se ve que monto la cocina en su cardan y luego molduro el mueble, en fin ... Un consejo para las molduras, si no es suficiente atornillarlas se puede poner cola blanca de carpintero, la clásica de toda la vida, además de barata si un día tienes que quitarlas con un simple golpe salta sin astillarse, por el contrario el Sika además de caro impide que se pueda desmontar. 


Como no, el inox también esta pegado con cantidades ingentes de Sika, será imposible salvar los listones que hay debajo lo que obligara a elaborar unos cuantos nuevos. En cualquier caso ya luce el espacio libre para recibir un asiento corrido hasta la mesa de cartas, dejando espacio para ponerse delante de ella.


Aprovechamos este espacio para improvisar un banco de trabajo, el orden dura apenas un día.


Al tiempo del derribo voy abriendo accesos para sanear y organizar la instalación eléctrica, que a la vista esta no parece que estar muy ordenada.


Listo para "edificar" se puede apreciar la "V" del casco en proa, lo que le da un paso de ola libre de pantocazos, el aluminio sigue estando perfecto, libre de cualquier signo de electrolisis.


Las paredes del baño estaban forradas con unos paneles de corcho, estéticamente horribles y además viejos y abombados por el agua procedente de la ducha, me dispuse a quitarlos con una rasqueta ¡ja! ¡también estaban pegados con Sika! ¡pero que obsesión! El corcho salió fácil, pero el Sika ahí esta, pegado al tablero y claro esta cuando intentas quitarlo se lleva parte del tablero, lo que nos obligara a rechaparlo.

Y para terminar con esta sección de “derribo” algunas imágenes de hoy mismo.

Obsérvese el apoyo del mástil, formado por dos puntales, el de la derecha no se ve, y una cartela entre ellos, esta configuración evita el puntal en el centro del pasillo, lo que lo haría impracticable.


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