viernes, 13 de octubre de 2017

Un Sainte Marthe llamado Prometeo, segunda parte.

Habíamos quedado en que después de la elección y compra, empezaría la remodelación. Antes había que trasladar el barco desde Alicante. El traslado habría de servir para conocer los detalles que requerían ser mejorados o valorados para ser incorporados en el resultado final. Inicialmente estaba previsto que me acompañaria un amigo y mi hijo, pero por razones varias no podían venir y pedir la ayuda de Enrique fue providencial porque nos sirvió para testar el barco. La fecha prevista inicialmente estaba fijada para un día después de un compromiso de Enrique, pero conforme nos acercamos al día señalado, el tiempo amenazaba cambio. Fue providencial que el viaje previo se planificara en coche por tener varios conductores, malas conexiones y la posibilidad de usar el coche para retirar algunas cosas del barco, de esa manera podía alterar las fechas sin problema, Enrique me apuntó la posibilidad de adelantar un día la partida porque se acercaba una nortada. Apenas un par de horas después, comía algo, recogía un poco de ropa en un macuto y salía en el coche para Valencia con el objetivo de recoger a Enrique el día siguiente a primera hora y seguir para Alicante. Esa noche dormía apenas a una hora de Valencia, me esperaba ya listo Enrique en su casa, hicimos algo de compra para la travesía y salimos para Alicante, Antes de comer ya habíamos hecho algunas comprobaciones y por la tarde seguimos hasta acabar agotados por el tremendo calor que sufrimos mientras sacamos velas, probamos caña de fortuna, molinete de fondeo, baterías, motor, etc etc. También estibamos y cargamos el coche. Habíamos acordado con el contramaestre que después de hacer gasoil, dormiríamos en el pantalan de espera para salir muy temprano, pero a pesar del cansancio acumulado y el escaso sueño del día anterior, decidimos partir después de una cena ligera. La noche fue muy agradable, con luna llena y excelente visibilidad. Hasta bien entrada la noche no refrescó y nos deleitarnos con el excelente equipo de música que tiene el barco y una enorme colección de CDs que nos dejó el anterior propietario. Ya bien adentrados en la madrugada, Enrique aguantaba como un campeón y me invitó a que tomará un descanso que fue muy repararador después de una jornada entera de conducción y el palizón de preparar y revisar el barco para la travesía. Al salir a la bañera después de una profunda siesta, ya estábamos a la altura de Cabo la Nao. Enrique esperó a que pasáramos una situación de tráfico intenso y se fue a dormir cuando ya amanecía, Nuestro primer desayuno en el barco nos sirvió para comprobar lo que supone disfrutar de una comida tranquila mientras controlamos el exterior gracias al salón elevado. Después de asearnos un poco y varias animadas charlas sobre la actualidad y nuestras aventuras de juventud, entramos en Valencia a media tarde, para compartir unas cervezas frías que nos trajo la mujer de Enrique. Apenas unos minutos después ella misma me llevaba a la estación de autobuses, para tomar el bus que me llevaría a Alicante. El camino entre Valencia y el puerto de Alicante, lo hice en un duerme vela. Me parecía mentira que en tan pocas horas, el barco ya estuviera en destino. Cuando hablé con Enrique me dijo que había tenido la misma sensación. Después de otra jornada de conducción atravesando La península y ya en casa escribo estas notas. Mientras yo viajaba, me dice Enrique que había llenado los contenedores de basura del Club con los trastos inservibles que se van acumulando en un barco. La rehabilitación del Prometeo había empezado. Lo más importante es que en nuestras intensas horas de convivencia, Enrique y yo pudimos ajustar mucho la idea de lo que queremos. A los profesionales que van a ejecutar la obra, les va a facilitar mucho las cosas, el que todo este - en la medida de lo posible planificado y concretado.


El nuevo "Prometeo" llegando a Valencia

En los capítulos de este blog que recoge la remodelación y preparación de un barco, se mezclan dos líneas aparentemente muy distintas: la emocional - que me toca a mí- y la técnica - que pasa por el filtro del ojo profesional de Enrique. Esta semana conocimos las tesis del último premio Nobel de Economía Richard Thaler. Sus trabajos nos desvelan el proceso de toma de decisiones, incluso en las más importantes y trascendentales de nuestra vida somos condicionados de forma determinante por la psicología y las emociones .Cuando Enrique me manda una foto de unos listones cruzados que insinúan el espacio de la nueva U de La Cocina, antes de que el escáner 3D y el renderizado lo representen hasta en el más mínimo detalle, yo me imagino ocupando el espacio para agasajar a unos amigos que esperan en el salón para probar el contenido de las cazuelas . Cuando decidimos una ubicación de la ducha, me veo refrescándome y librándome de la sal que ha impregnado mi piel al bañarme en una cala de Aguas impolutas y cristalinas. Cuando hablamos de la electrónica que vamos a instalar, visualizo una tranquila guardia nocturna acompañado por una luna llena de junio, con Aguas fosforescentes y delfines en forma de torpedos de luz. En los trazos de Enrique, en sus sugerencias y consejos, él ve espacio, centímetros y yo veo las tertulias en la bañera, los ritos que todos hacemos para celebrar la vida: los brindis, la música, las risas, ....el gozo de la amistad. Alguien dijo que un proyecto es más emocionante que el objetivo cumplido. Es un placer disfrutar de las capacidades portentosas de la imaginación y de igual modo, de la experiencia y conocimiento acumulado a lo largo de muchos años de oficio.


Por Enrique Pertegás

El viaje Alicante-Valencia fue una delicia, hacia mucho que no navegaba una noche entera, fue como el reencuentro con un viejo amigo, el barco una maravilla y eso que llevaba dos años sin moverse, Manu me dijo de madrugada “nunca había navegado en un barco en el que no crujiera nada” ¡claro amigo estas en un barco de metal! pantocazos ni uno solo, claro que el día fue tranquilo pero de haber ido en otro cualquiera habríamos escuchado algunos.

 La guerra ha comenzado, el “derribo” de medio barco, es la parte mas desagradable y al mismo tiempo la mas meticulosa, sin planos de nada hay que ir poco a poco, haciendo catas para ver lo que te puedes encontrar por debajo de la radial, caladora etc un trabajo casi arqueológico, hay que ir salvando cables, mangueras, cables, electrónica ... además hay que ir rompiendo pensando en el mamparo que pondrás a continuación dela que acabas de cortar y así con todo, Manu me dijo que contratara a alguien y que dirigiese, pero como no me fió, me gusta trabajar solo y del único que me fiaría no puede, me he metido en el lió ¡de nuevo en la trinchera! Eso si por un tiempo muy limitado y como excepción a toda regla, sin la cual no habría regla.


El barco tiene unos interiores endiabladamente sobre dimensionados, sin ninguna razón que lo justifique y soportando un montón de kilos de mas, seguro que a partir de ahora hará un nudo mas, tiene un doble mamparo con asilante intermedio con una estructura tipo bastidor con macizos de50x50, unidos por tornillos de 10 cm de longitud que quedan tapados por el forro, con lo cual no ves casi ninguno hasta que la radial empieza a tirar chispas y humo.


Aquí tenéis uno de ellos que la radial ha cogido por su mitad longitudinal y parece que haya encontrado un fósil.


Nunca hagáis agujeros justos para pasar cables o mangueras, son un calvario cuando hay que cambiarlas e incluso no salen como es el caso


¡A sangre y fuego!


Cabina de proa, una cama mas ancha que larga, algo haremos al respecto


Y a base de excavar descubrimos una de las orzas laterales, véase los refuerzos, lleva tres falsas cuadernas para su sujeción, ademas de estar encastradas en un pantoque de 18 mm

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