viernes, 17 de mayo de 2019

El aluminio de J.Solis

Como en las series tan de moda, finalizo la tercera temporada cansado pero con ganas de empezar la próxima... tan contradictorio como real, el esfuerzo que supone acometer la construcción de un velero desde cero, no es solo física, la ingente cantidad de mini retos que van surgiendo por el camino podrían menoscabar los ánimos del constructor, y sin embargo, por alguna extraña razón me retroalimentan como los golpes al masoquista, o mejor aun, como Rocky frente Apolo... Cierto es que cuando ves los 14 planos piensas que estará todo bien detallado y solo tendrás que cortar y soldar. Cuando me cartee con el gran Caroff, sugeriendole la posibilidad de ficheros de corte CNC , me respondió educadamente "rein de rein ". Por el contrario el diseño de Roberto Barros del Kiribati 36 , contenía no solo los ficheros , sino una colección detallada de imágenes 3D de todas sus partes y mecanismos, mas el fluido dialogo con su verdadero diseñador Luis Pinho. Cuantos momentos he maldecido los 20 centímetros extras necesarios de anchura de mi hangar que por muy poco no permitían virar el casco del kiribati y por lo que opte por el Chatam 33. Aunque su diseño de casco mangudo y orza es magnifico, creo que en el siglo XXI hay que adaptarse a los tiempos que corren. Sin divagar tanto, esta temporada he podido recrear lo que algún día sera mi barco, con las exigencias de un navegante y las comodidades de un "jubilado". Muchas vueltas y errores con el planteamiento de doghouse o perrera, elemento casi imprescindible para no maldecir las inclemencias del tiempo. Igualmente con el acceso al interior con puerta amplia y sin las incomodas escaleras. Ajustando medidas y cambiando volúmenes de la bañera para conseguir una transición de apenas dos escalones al interior. En el puro aspecto constructivo, he mejorado ostensiblemente la calidad y estética de las soldaduras tras la visita al astillero de Mintyachts en tarifa , donde su propietario Gregory, me concedió su tiempo y ayuda para aclararme varios conceptos como el aspecto de los cordones, que se soluciono con un nuevo y mas potente soldador de MIG. Con La cubierta casi acabada , puedo decir que me siento realizado y satisfecho, es como cuando miro a mi mujer y siento que me gusta , que no me aburriré jamas de observarla. Ya se que tiene muchos tubos y pesara algo mas, pero desprende seguridad y confort, y gracias a las virtudes del aluminio al natural podre viajar mas tiempo, sin dedicarle tantas horas al mantenimiento y repintado . Ademas de potente arco para placas solares ,puedes ver el arco adicional que actuara como pescante elevador para el dinghy, que sera de aluminio con algún motorcito eléctrico y por supuesto buenos remos.... En el interior quiero recrear la distribución del Sirius 35ds con baño y ducha separada entre el pie de mástil y camarote proel. El resto sera un gran sillón elevado con vistas ,a babor y una gran barra de cocina en linea (poco marinera) en estribor. Como te contaba , copiando la magnifica caja de impulsivo del Prometeo, bombeare las aguas sobrantes en la caja de la orza. El inodoro sera seco o químico, cumpliendo con la autoimposicion de no tener ningún pasa-cascos, ya que el motor beta 30 se refrigera por quilla y el generador diésel de 5KVA por aire forzado ,y ambos con escapes secos. Finalmente he optado por hacer dos grandes tambuchos en popa y dejar dos cuartos técnicos en popa solo con acceso interior. No quiero seguir tirando y amontonando enseres desde las alturas de los bancos de la bañera, así que irán ordenados y estibados como se merecen, aunque me obligue entrar mas frecuentemente. Igualmente la perrera, ademas de acojer a mis dos mascotas perrunas, servirá de puesto de mando o falsa mesa de cartas, donde ubicare la electrónica, cuadro de interruptores, portátil ....







domingo, 14 de abril de 2019

Carta de Manu en la que me habla de sus sensaciones al reencontrarse con su barco, el Prometeo II


Siempre que hablamos de un barco de metal, las conversaciones se suelen centrar en el desplazamiento, la facilidad de reparación, en la robustez o la posibilidad de diseñarlo a la carta.

Cuando comentas el enorme confort que supone la ausencia de humedad, la gente que no ha disfrutado de un barco de metal, no se puede imaginar a que te refieres. 

Cuando hice transporte he probado muchos barcos. De crucero, o de regata, de desplazamiento o muy rápidos y ligeros. El problema del transporte es que siempre te los encargan “ cuesta arriba”. Parece una tontería porque en el mar no hay cuestas, pero es una manera de expresar que nadie te encarga que le muevas el barco para hacer una navegación agradable, normalmente lo hacen cuando acaba la temporada, con viento de proa y mal tiempo. 

En esas circunstancias, sabía muy bien la diferencia entre un barco robusto y capaz de ganar barlovento en comparación con el último pepino que acababa de participar en la copa del Rey. No solo el hecho de que este último estaba pensado para ser tripulado por un buen puñado de jóvenes voluntariosos y bien alimentados y el transporte se hacía en solitario o como mucho a dos, sin piloto Automatico y sin capota. Sin apenas motor y pegando pantocazos como una pandereta cuando el mar se venía a la nariz.

Pero apenas entraba en puerto para disfrutar se su confort y si lo hacía era lo mínimo imprescindible porque el tiempo era escaso y el transporte no era mi medio de vida, solo un paréntesis de mi otra ocupación de autónomo que no come si no factura. 

Se ventilaba al Llegar a puerto porque el tiempo no permitía abrir ni siquiera la entrada que por seguridad permanecía cerrada aunque solo fuera la tabla inferior. Lluvia y mal tiempo eran la constante y al Llegar a casa toda la ropa - incluido el saco de dormir se metía en la lavadora sin que después de varios lavados, se pudiera sacar el olor mezcla de gasoil y humedad que impregnaba todo.  
Ese olor característico que tenían siempre los barcos y que hacía que mi mujer inmediatamente se diera cuanta que había estado abordo, aunque solo fuera para recoger una herramienta. 

Había movido barcos de acero, pero no había experimentado como ahora la sensación de dejarlo cerrado y volver después de varias semanas. 

Cuando se empezaron a poner de moda los deshumificadores, la gente los tiene día y noche dale que te pego. Yo no tengo deshumificador y no me hace falta para nada. 

El barco está en un rio en donde se condensa mucha humedad, de hecho por las noches parece que la niebla se pega al cauce generando un ambiente fantasmagórico. 

Perfecto para tener humedad, pero llegamos por la noche después de varias semanas de invierno y está todo seco y limpio tal como lo dejamos al marchar.

Sorprende porque la ropa de cama está seca - las primeras veces siempre traíamos una de repuesto. - Las colchonetas, las toallas huelen a limpio y hay polvo en la sentina . 

Desde que montė la nueva caja de orza y fuimos eliminando todas las fugas que dejaba algún manguito que quedó mal apretado en el proceso de reforma, el barco está tan seco como el interior de una caja fuerte. 

Sin duda esto es una sorpresa para nosotros y es algo al que se le da poca importancia pues siempre se priorizan otros valores ( o críticas ) al acero y el aluminio. 

Solo quien ha tenido que gestionar - no solo mover - barcos de todo tipo como tú y Charo lo puede percibir. La explicación es lo difícil que es hacer encajar piezas que son flexibles entre sí sometidas a grandes tensiones. Los portillos con la cubierta La dos piezas de la cubierta y la carena entre sí unidad por una regala atornillada. Los cadenotes que traspasan la cubierta a diferencia de ir soldados. 

 ¿ Quien lo diría ? Es fácil de entender, pero hay que experimentarlo para darse cuenta de lo que te he escuchado muchas veces y no hacía considerado como se merece.

domingo, 23 de diciembre de 2018