martes, 13 de febrero de 2018

Un Sainte Marthe llamado Prometeo II, octava parte

Por Manu Iglesias

Crucemos los dedos para que no surjan más imprevistos, pero estamos llegando al final. Han aparecido muchas cosas deficientemente ejecutadas por un constructor amateur y muchas que ya habíamos decidido cambiar como el cuadro eléctrico que no quiso salir de su ubicación sin gastarle una broma a Enrique, al que tuvo todo un día volviéndose loco para probar la nueva nevera.

Compramos un casco, podríamos decir. Bueno aprovechamos la jarcia, el motor, las velas, los winches, escotillas, pero poco más. Casi todo el resto se ha cambiado o repasado y después de superar todos los contratiempos - incluso las gripes y las demoras que generaron desaliento- los resultados saltan a la vista rutilantes. Sin abandonar nuestra filosofía de limpieza, sencillez y calidad, se van resolviendo las cosas. 

 La tarea ha consistido sobre todo en resolver un complicado puzzle, robando centímetros aquí y allá, para conseguir comodidad en todos los espacios, un único nivel en el suelo y el suficiente espacio para que no se padezca empacho. Este es un problema recurrente en las salas de máquinas de los barcos mercantes y pesqueros: el empacho. La configuración del Sainte Marthe se divide en dos Grandes espacios, a proa y a popa del mamparo de entrada a la camareta. Débajo de la bañera y en los cofres todo es estiba, a proa es habitabilidad. La ventaja es que debajo del salón elevado metemos tanques, baterías y motor. Eso es lo que permite que solo tenga que renunciar a un cuarto de baño en relación al otro Prometeo - un 43 pies clásico con bañera central, pero incluso con 4 pies menos, es posible tener mucha más bañera y capacidad de estiba. 

 Decían los padres de la Bauhaus; “ less is moore ”. ( menos es más) y en el Prometeo II este dilema, aparentemente contradictorio, se resuelve perfectamente. Tanto en la estética como en la funcionalidad: se consigue más con menos. El diseño está pensado para vivirlo y la funcionalidad es la justa y necesaria para una pareja - si acaso con algunos invitados puntualmente para que tengan su propia litera doble. En los fondeos se puede hacer una fiesta en la bañera y debajo de esta se puede estibar - hasta lo superfluo- tomando las palabras del tal Luc, el armador que expuso sus ideas a Joubert para que le dibujara el primer Sainte Marthe. 

Escribo estas notas esperando para embarcar en el vuelo a Valencia. Enrique me ha reservado algunas sorpresas, pero ya he visto el trabajo Artesano del gresite que en el baño otorgará sensación de espacio, comodidad y limpieza. En el mesado de la cocina podrá alojar cualquier cosa caliente y resulta muy atractivo. Faltan los detalles más visuales: colchonetas, iluminación, puertas, -..pero eso lo dejamos para el final. Casi para cuando toque aprovisionarse para materializar un proyecto vital acariciado durante años, para iniciar otro diferente con energía renovada y los ojos abiertos, inocentes e ilusionados de un niño que descubre el mundo saltando y gritando de alegría.

Por Enrique Pertegás

La mesa de cartas ya esta planteada, lo que se ve en la foto esta dejado caer, pero el trabajo de pensarla y ajustarla ya esta terminado. La pintura y masillado de la sala esta a falta de las dos ultimas manos que se darán cuando se terminen los trabajos de carpintería.


El vestidor también esta terminado y la cama de babor también tiene su parte alta finalizada.


La cocina ha dejado de ser una maqueta, la nevera esta instalada y funcionando, me falta pasar el tubo del gas, el grifo rejuntar el gresite y poner algún punto de luz.



He pasado de rascar milímetros haciendo unas cuantas maquetas a conseguir una cocina en "U" en toda regla.




El gresite del baño me ha llevado mucho tiempo, sobre todo por la casi imposibilidad de cortar las piezas de apenas de dos centímetros, mas a mas la pila redonda, que de haber sabido que terminaríamos poniendo gresite la hubiera comprado cuadrada, falta aun rejuntar, pero felizmente se termino, como dice Manu, será fácil de limpiar y secar la ducha y evitamos el enjaretado que siempre es un pozo de pelos y porquería varia.




Este era el baño después del derribo


.La cama de babor, aunque ahora mismo ya esta mas adelantada, las fotos tienen algún tiempo.


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